Azul como el delirio, azul como la hora en que cruza tu sombra mi fiebre desvelada; azul como el más bello cuento de Scherezada, azul como la noche de una leyenda mora.
Azul como la llama convulsa que devora la mirra alucinante de la orgía sagrada, parece que de todo lo azul fuese formada la veste que te ciñe sensual y triunfadora.
De cálidas neblinas irrigan un paisaje fugaz y caprichoso los visos de tu traje; el aire entre sus pliegues tornasola suspiros …
Y bajo la tormenta que aviva el sortilegio, tu cuerpo resplandece, desnudo, lácteo, egregio, prisionero en un móvil palacio de zafiros.