Forma cándida

Forma cándida

Mi pensamiento es la suspensa forma de tu presencia; mi corazón, la forma palpitante.

Como bridones blancos, mis sentidos galopan en la tierra de tus cinco hermosuras con el carro.

La voz te anuncia con dorados rumores germinales lo mismo que los astros y las frutas.

Nacen de tu palabra manantiales y céfiros que sosiegan mi tórrida comarca.

Y en tu inefable cercanía verdean los oteros y elevas la colina donde pace mi cándido rebaño de silencios.