Meridiano

Meridiano

Ella está allí, de pie, sobre mis párpados desplegada la noche de su pelo; Ella tiene la forma de mis manos ; Ella tiene el color de mi desvelo.

Y se sume en la huella de mis pasos lo mismo que una piedra contra el cielo.

Como abiertos están siempre sus ojos a los míos la noche llega en vano; y si sueña en la luz, soles remotos cruzan de su presencia el meridiano.

Bahías sosegadas, mares broncos, mi alma es sólo su rumor lejano.