Sonámbula ternura

Sonámbula ternura

En ti mi soledad y este silencio, prisionera tormenta de ternura, vibrante y pura soledad de amor.

Soledad matinal, dorado golfo donde recién nacidos pensamientos abandonan el fondo como róseo desfile de moluscos.

Una huella en la playa de los sueños, la de tus pasos blandos y nocturnos… La luz el vuelo emprende y el remanso se ahonda con ansia renaciente de tu rumor insomne y de tu sombra.

Soledad cenital, trigal marea, y el pensamiento cárdena corola en donde rítmica aletea la mariposa leve de tu forma. Yermo de muchedumbres, errante anfiteatro; coloquio sollozante de las nubes; beso en la rosa y en la tierra fango.

Por la convulsa ronda va recogiendo el pensamiento la trémula ventura de otras horas… Y el medio día se adormece con el rumor tranquilo de tu sombra.

Soledad vesperal, muerta dulzura. Ni tu voz ni tu paso ni tu sombra, Soledad vesperal, parda laguna, y el tenaz pensamiento, un cisne que interroga la huérfana penumbra…

La tarde nuestras manos enlazaba y las sienes unía y las bocas sellaba; de mi sueño la tarde se aromaba y en tus ojos la tarde florecía.

Ya la noche su desvelo atribula en pos de una sombra hecha de mi sonámbula ventura con el alma en vigilia de la rosa.