La pequeña durmiente

La pequeña durmiente

No es que el mundo esté bien: es que no existe. No hay nada alrededor: sólo tu sueño. Nada tiene más ley que tu abandono, tu suave abjuración , la dulce apostasía que te ausenta. No hemos fundado el mundo: nunca cambia. Pero este cuadro es nuevo -padre e hija-, porque sólo el amor es diferente, sin por ello dejar de ser lo mismo. El anchuroso mundo, que no importa, gravita en torno a ti: lo has imantado, y vive irreprochable hacia tu brújula. Lo innúmero se rinde a tu unidad sencilla. Durmiente flor desnuda en mis palabras, adormidera de los desencantos, prístina amapola pálida. De “Metales Pesados” 2001