El reloj

El reloj

Esto de no ser más que tiempo espanta. La solución bajo el costado izquierdo: un fiel reloj al que jamás me acuerdo de darle cuerda y, sin embargo, canta.

Canta con un martillo en la garganta, mas sé que estoy perdido si lo pierdo. A martillazos vive su recuerdo. Sin embargo, ni atrasa ni adelanta.

A veces se le olvida hacer ruido. A veces hace por salir del nido y si no lo consigue, humano, llora.

A veces suena a Dios. De todos modos es un reloj y un día, como todos, se quedará parado en cualquier hora.