Este claro silencio. Y este gozo...

Este claro silencio. Y este gozo…

Este claro silencio. Y este gozo. Y este rumor de noche. Y esta pena. Y esta destrozadísima cadena que te desencadena el alborozo.

Y este muro infinito. Y este trozo de soledad. y este montón de arena. Y esta voz que te absuelve y te condena. Y esta sed sin principio. Y este pozo.

Acércate al brocal, bebe sin miedo y camina después hacia ese ruedo sin barreras, sin toro y sin testigos.

Yo te bendigo, te bendigo. Anda. Echa ya a andar, que la esperanza manda y sangra la amapola entre los trigos.

De “Este claro silencio”