Si en brumas me hablas, callo y no te digo...

Si en brumas me hablas, callo y no te digo…

Si en brumas me hablas, callo y no te digo que en bruma no comprendo tu llamada, ni conozco tu voz, ni la delgada gracia de la cintura te persigo.

Si en bruma me acaricias, sumo y sigo: caricia, más amor, más bruma: nada; ni pájaro sangrando en enramada, ni amapola trinando sobre trigo.

A veces va la bruma y nos rodea y nos viste de gris y nos diluye náufragos de su pálida marea;

la bruma que derriba y que destruye, que a sí misma se crea y se recrea y luego como helada cierva huye.