Casi se ve cómo madura el día...

Casi se ve cómo madura el día…

Casi se ve cómo madura el día y la piedra se dora igual que el pan, paseando se intuye el punto de sazón que logra el tiempo. Suenan como gozosos conjuros las palabras que no podemos entender, el frío es un buen compañero de modales algo ásperos tal vez. Éste es un universo en miniatura con fruteros, floristas v tahonas, amarillo de sol, que es el último toque que la plaza esperaba ansiosamente para su plenitud. Como si se cumpliese una promesa que al fin nos hace ser tal como somos.