Qué niño irá a caballo pensativo hacia el mar insondable para contarnos una dura historia de despojos guerreros y de hambre como aquel mediodía que revive aún hoy bajo los cascos sollozantes. Tal vez la vida sea para otros asunto menos grave música que escuchamos desplegada dulcemente en el aire larga espera en la seguridad de que el tren llegará temprano o tarde. Mas para mí no puede ser sino dolor hecho a su imagen. Mi porvenir y mi principio son una misma escena inolvidable el mar que emerge eternamente al fondo de una calle y un niño y un caballo derribados tragados por el oleaje.