Para que sepas lo que fui de niño voy a decirte toda la verdad. Para que sepas cómo fui, aún guardo mi retrato de entonces junto al mar.
Playa de arena, corazón de arena hubiera yo querido en tu ciudad. Que te faltase como me faltaba -le llamaron post-guerra al hambre- el pan.
Tú con tu casa de muñecas vivas llenando los rincones de piedad. Yo, capitán con mi espada de palo, matando de mentira a los demás.
Si hubieras sido niña rodeada por todas partes, ay, de soledad, yo te habría buscado hasta encontrarnos, hasta ponernos los dos a llorar.
Juntos los dos. Que tu madre nos diga aquel cuento que no tiene final. Despertar de la infancia no quisimos y no sé quién nos hizo despertar.
Pero hoy, que hemos crecido tanto, vamos, dame la mano y todo volverá. Somos dos niños que a la vida echaron. Muchacha -niña-, empieza a caminar.