Cuerpo desnudo

Cuerpo desnudo

“…muchas veces me pregunto qué hacíamos tú y yo antes de querernos…”

Y vienes y te quedas blanca, casi de mármol, como un escalón puro para subir a Dios.

No sé qué hacer, dónde buscar mis palabras más verdaderas, cómo decirte que llevo en la mirada reflejado tu pecho, y los brazos me caen, como en derribo, al verte aquí, a mi lado, morena, lejos siempre. Voy hacia ti como hacia el mar, despliego las velas, ay, las alas de mi infancia, veloz mi corazón cruza la arena, se me dobla el dolor, te miro toda de agua navegable, toda pequeña, como una estrella húmeda y parada.

Rodeado de naranjos, asombrándome de ver los pájaros de oro, era yo niño, comí pan duro entre las manos vivas de mi madre, y los zapatos rotos me hacían sentir la tierra, mientras la tierra iba levantándome a hombre sin remedio. Quisiera haberte visto entonces, cuando las calles bombardeadas. Ven, dame la mano, sube conmigo al monte negro de la pena. Dame la mano, dime si he de morir, si voy a ser eterno, déjame repartirte como un pan por mis brazos. Pero qué importa, ya que importa, ya para qué acordarme, si hoy te quedas desnuda, inmóvil, si hoy has crecido tanto que olvido y rompo aquella infancia de humo y voy a ti en silencio como un rayo de luz.