Junio

Junio

Abrazado a tu tierra, cuerpo en flor, a tus praderas para galoparlas, junio entraría en nosotros como la luz entre estos pinos. Entraría radiante, viniendo yo no sé de dónde, pero cierto como un brazo de aurora. y ya no habría hora triste ni momento malo.

En nuestros brazos tiene el tiempo su dimensión más ancha, y para dar consuelo y nos sentirnos solos, bastaría con la certeza de tu cuerpo aquí, como una flor que empuja o, más bien, como aquel temblor de los cañaverales.

Y desde qué tristeza hemos venido, desde qué infancia que nos han quitado.

Si bajo nuestra tierra está la tierra extensa, la que pisaron otros hombres con paso fiel o con melancolía, yo quisiera decirte, preguntarte, como a mí mismo me pregunto, si en esta tierra extensa no ha quedado algo nuestro, un pasado de niños tristes bajo la lluvia, algo, en fin, donde tú y yo vivimos, donde hemos existido tú y yo ajenos, distantes echados al olvido duramente, antes que en nuestro pecho a un tiempo entraran este junio radiante, esta otra vida.