Quede mi nombre

Quede mi nombre

Que mi reino no sea la soledad del héroe pensativo, sino tu fortaleza amurallada. Hallen en ti refugio los días claros, roto ya por mil flancos el combatido cerco de la noche. Y cuando zarpe el último navío rumbo a la decepción definitiva, quede mi nombre escrito sobre el agua, indefenso, esperando la hora en que tú desciendas suavemente, sabiendo ya el camino, a recordarme.