Claro pétalo que a la flor te asomas, costa que hacia la densa selva miras, filo de acero que sobre el acero pesas, fiel raíz que al tallo imitas, a la flor, a los aromas, sobre ti te vuelves. Eso, pero también el pétalo terso, gozo de color y de perfumes, la costa abierta como ninguna boca, el acero afilado y tenso, la raíz sólida, llena de poder y de lumbre, dadivosa: así eres tú, amor, así tú y yo, dos entregas amantes y amorosas.