¡Mis ojos no te buscan sobre la tierra inmensa! eres tú mis ojos dilatándose. Mis ojos te contienen; si lloras tú por ellos soy yo que me libero de mí para que llores.
¡Cuán tú soy yo conmigo, amor; qué me enajenas! ¡Qué mío tu vivir y qué mía tu muerte viniéndote de mí, muriéndome contigo!
Le trama del latir en cuerpo que no es tuyo, ni mío solamente: un cuerpo de dos seres que funden la unidad de dos que ya son uno.