No podría negar el membrillo de tu voz...

No podría negar el membrillo de tu voz…

La niña que olvidé navega en el seno de cristal azul marino, y en todos los tejados de esta ciudad sin duendes.

No he visto descender por tu espalda las naranjas azules del amor ni la cereza amarilla del olvido.

Que el vientre de granada cubra año tras año mi cintura cada cinco de mayo en primavera.