No te acerques. Tus ojos...

No te acerques. Tus ojos…

son tan duras las llagas de la víbora, las escamas de los besos inertes.

El miedo de las fieras siento si te aproximas.

Por favor, no te acerques. Es tan fría la sonrisa que resplandece. Aquel dolor antiguo de cuando me perdía en tu talle, el que ya casi no puedo atreverme a decir, por la desolación después en una vida lejos del mar.

No te acerques. Tus ojos. Por favor, no te acerques. * * *

III. Y cuando Orlando nació…