Oremos

Oremos

Líbranos de la pena porque ella destroza el corazón larvadamente y trae sombra a los ojos de los niños.

Líbranos de la dicha porque a ella le siguen siempre penas que la hacen aún más amarga que las penas mismas.

Líbranos del dolor que nos reduce a tristes bestias de ojos humillados que sólo buscan un rincón caliente.

Líbranos del placer que nos obliga a creer que este mundo es dulce y bueno justo hasta que salimos del encanto.

Líbranos del mal hado y la pobreza que nos azotan con mano invisible hasta que maldecimos nuestros nombres.

Líbranos del buen hado y la abundancia que vierten la ponzoña gris del tedio en la copa de oro del cinismo.