Las ruinas del mundo

Las ruinas del mundo

Las ruinas del mundo no mueren, van apareciendo nuevas, vírgenes, cada ciertos diluvios. Escondidas en los grandes cenotes como luna en noche nublada apareciendo.

Las ruinas del mundo no mueren, van desenterrándose distintas cada ciertos incendios. Un día el rayo toca con sus cuchillos los cuerpos del génesis: Escarba y surgen sexos fósiles en lechos de lava.

Las ruinas del mundo no mueren, van apilándose como trastos de un viejo attrezzo.

Ahora es tu propia tumba candente figura del olvido. Allí, en un valle cualquiera, frente a los ojos absortos y museos y fotógrafos y flashes, que intentan despertarse del sueño con voces implacables. Al final se hace el silencio. La sábana se alza como tapete de ilusionista. Y ya debajo del doble fondo sólo nada.