Infancia muerta

Infancia muerta

Aquellas alas, dentro de aquellos días. Aquel futuro en que cumplí el Estío. Aquel pretérito en que seré un niño.

Desierto, tú quemaste la quilla de mi cuna y detuviste a mi Ángel en su Agraz.

La madre era ascendida al plenilunio encinta, y en un suceso cóncavo trasladaba sus hijos a sus nombres y los dejaba solos, atados a los postes de los campos.

Arrimada a su paño de llorar, venía la Nodriza, tan humilde que no tenía derredor ni Dios. Yo le besé en la piel los labios más profundos de su cuerpo, y desperté en el fondo de su vientre al Niño sucesivo que no muere.