Elegía del tren eléctrico

Elegía del tren eléctrico

Aquella estación. La veo. Oigo el silbo del tren.

Me voy. Está lloviendo. Estoy sentado, tarde grande de mayo, dolorosas punzadas. Lluvias. Tú, amor mío. ¿Qué importa? La tierra está muy seca. Es mejor, sin palabras, que así sea todo, que así se caiga todo.

Pero aquella estación… Y aquel azul…

Cómo se va hacia dentro la verdad, oh noche perdida, circulando, silbando como el tren encendido. De “Erosión” 1968 - 1971