En el rincón aquel, donde dormimos juntos tantas noches, ahora me he sentado a caminar. La cuja de los novios difuntos fue sacada, o talvez que habrá pasado.
Has venido temprano a otros asuntos y ya no estás. Es el rincón donde a tu lado, leí una noche, entre tus tiernos puntos un cuento de Daudet. Es el rincón amado. No lo equivoques.
Me he puesto a recordar los días de verano idos, tu entrar y salir, poca y harta y pálida por los cuartos.
En esta noche pluviosa, ya lejos de ambos dos, salto de pronto… Son dos puertas abriéndose cerrándose, dos puertas que al viento van y vienen sombra a sombra.