Deseé alguna vez que un poeta me amase
Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo‚ algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen de todo lo que fui. Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme y sus palabras fuesen nieve que el sol de junio fundiese entre mis pechos‚ allí donde su aliento insiste en acallar esta tristeza antigua que siempre me acompaña. De “Semillas para un cuerpo” 1988