Heme aquí raíz, savia de impulsos ascendentes, madre aún, posible siempre, anticipada gestación de un porvenir intruso, intrusa de un presente que desestima el valor de nacer a sí mismo de nuevo. Heme aquí clavando mis ojos de savia encarcelada en los troncos vacíos de los árboles muertos, heme aquí creyendo, queriendo creer en la impostura de las ruinas, en el candor del desastre, el valor de lo opaco, la calidez del humo en los rescoldos. Heme aquí, heme aquí, he aquí que me atrevo a creer en las ruinas.
¡Me atrevo a creer en las ruinas!
De “Conjuros” 2001