Una mañana acorde a la estética de un pintor de la época Tang...

Una mañana acorde a la estética de un pintor de la época Tang…

Una mañana acorde a la estética de un pintor de la época Tang: viento en la gran acacia del jardín, lluvia de flores amarillas. Ella, por precaución, se ha quedado en la casa y me contempla a través de un cristal. Sabe que me alimento del olor de las hojas, del susurro del aire en la corteza de los árboles, sabe que volveré colmada y repartiendo vida por doquier. Y con cuánta cautela me esquiva entonces la mirada, con cuánta discreción separa su piel de los objetos tenebrosos, con cuánta suavidad se desdibuja para no perturbar la danza del sol en mis cabellos.

De “Poemas a mi muerte” 1994

Y si te quiero abierto…

Y si te quiero abierto como el centro imposible de un mundo transparente, si te quiero imposible, más allá de mis brazos o la aurora que extiende un sueño en las tinieblas, más abierto que el viento, más leve y más amante, será porque mañana nos quisiera infinitos, unidos como nieve a punto de ser agua.

Y es por eso que dejo resonar la memoria, todas esas palabras de hilo que se enredan en tu boca o la mía.

De “Semillas para un cuerpo” 1988