Invitación al viaje

Invitación al viaje

Mi hermana, mi ser, sueña en el placer de juntar las vidas en tierra distante; y en un lento amar, amando expirar en aquel país a Ti semejante. Los húmedos soles de sus arreboles mi alma conturban con el mismo encanto de tus agoreros ojos traicioneros cuando resplandecen a través del llanto.

Allá todo es rítmico, hermoso y sereno esplendor voluptuoso.

Pulieron los años suntuosos escaños que serán la muelle pompa de la estancia donde los olores de exóticas flores vagan entre ’una ambarina fragancia. La rica techumbre, la ilímite lumbre que dan los espejos con magia oriental, hablaran con voces de incógnitos goces al alma en su dulce lenguaje natal.

Allá todo es rítmico, hermoso y sereno esplendor voluptuoso. Mira en las orillas las dormidas quillas de innúmera ruta, de sino errabundo: siervas de tu anhelo, su marino vuelo tendieron de todos los puertos del mundo. Ponentinos lampos revisten los campos, la senda, la orilla. Cárdeno capuz de oro y jacinto, por el orbe extinto difunde la tarde su cálida luz. Allá todo es rítmico, hermoso y sereno esplendor voluptuoso. Versión de Carlos López Narváez