Ella me escribió una carta desde un pequeño cuarto cerca al Sena. dijo que iba a asistir a clases de baile. Se levantaba, dijo a las 5 en punto de la mañana y escribía a máquina poemas o pintaba y cuando sentía deseos de llorar tenía una banca especial junto al río.
Su libro de Cantos se iría en la Caída.
No supe qué decirle pero le conté que haría sacar cualquiera de los dientes dañados y tener cuidado del amante francés.
Puse su foto junto al radio cerca del ventilador y se movió como algo vivo.
Me senté y lo observé hasta cuando ya había fumado 5 o 6 cigarrillos que quedaban. Entonces me levanté y me fui a la cama. Versión de Rafael Díaz Borbón