Algo le falta a la tarde, no están completos los pinos, y yo mirando a las nubes siento lo que no he sentido.
A cada instante pregunto por el tesoro perdido cuya sombra se desplaza con melancólico frío.
Mirándome está el deseo, nocturno, solo, infinito; callada va la nostalgia llameando eternos vestigios.
No llega nunca mi gesto a la tierra del destino; la vida acaba inconclusa, quedan los sueños en vilo.