Calendario

Calendario

entra dice la ene de la nieve que sólo existe para el calendario si entre eros y héroe no se atreve a prescindir del año imaginario

sigue la fe que nos sopló el primero al segundo del canto gregoriano miniatura del sol feble y ligero que todavía el frío hace lejano

las lomas de su M dan a un mar rizándose con oes jubilosas anunciando entretiempos de soñar zigzagueos de amor entre las cosas

abre la i lo que la ele lanza con lucidez que a la mirada inunda “oh luna cuánto abril” es su semblanza la primavera en sí su reino funda

llega la lluvia sacudiendo el rayo como una forma natural del arte la tarde azul deja de ser ensayo la flor toma el poder y lo reparte

ah junio amigo de la poesía con tus letras no he de jugar (“perdona llamas al viento, nieve a la memoria”) y si pudiera “clámide” diría

el ser solar avanza a los umbrales de la maduración de los colores en las umbrías úes coloniales como en la plaza de los resplandores

agosto al gusto ya lo agosta intacto en la encendida miel del fruto abierto fosco el mirar de tan radiante tacto dormido el corazón de tan despierto

empieza a dispersarse la dulzura en las sierpes nubosas del ocaso secreto tinte vagamente dura la noche extiende de rocío el brazo

“escalando sereno las ventanas” octubre encubre del ciclón el rosa que lo circunda con extrañas ganas de ser halo fatal o faz furiosa

no vi su nombre no sentí su sombra sino de vuelo en tránsito en andenes como aquél de mi infancia que se asombra porque siguen silbando aquellos trenes

sensación de llegar -honda familia callada eternidad cada momento sabores del hogar en la vigilia-– ya 2todo el tiempo” un solo nacimiento.

27 de marzo 1999