Para Antonio Guerrero
Faltabas tú, poeta. La injusticia no podía omitirte en su venganza: ella sabe con lúcida impudicia lo que el amor a la belleza alcanza.
Mas no le importa. Su misión inicia creyendo que encadena la esperanza, que prostituye el verbo a la avaricia, que entrega a mercaderes la balanza.
Tú en cambio tienes la risa de tu hijo, la fuerza de tu madre, la palabra del que por siempre a los cubanos dijo:
Solo será posible lo imposible. Salud, Antonio. Tu alegato labra la estrofa de los cinco, ya invencible.
28 de diciembre del 2001