Último epitalamio

Último epitalamio

Pero si al cabo vienes, despojada de tus flores nupciales, a la hora en que el mundo hasta el fondo se desdora y la ceniza cubre a la mirada;

pero si entonces, con la boca helada del ocaso postrero que devora toda ilusión, fatal coronadora, al oído me dices: soy la nada,

te daré gracias por dejarme verte y abrazarte desnuda, y por ser mía siquiera en el instante de perderte;

y dormiré en el tálamo que hacía mi corazón, soñando que la muerte es tu último velo, poesía.