Isla del suicidio en apariencia muda, arranca la sonrisa de tu cara. Muestra la ambigüedad de tus aromas, de tus viejas cuyos ojos vuelven la espalda, de tus hermosos jóvenes con la mueca drogada.
En tu silencio, isla, hablas y hablas, pero no se limita la opción a tu propuesta entre el pasado la nada o la distancia
No, no se puede salir, dice Holan, por puertas que en las paredes están sólo pintadas.
“Libro de alienaciones” 1980