Oyes esa música...

Oyes esa música…

¿Oyes esa música que cruza como luz la oscuridad mientras la oscuridad gira y yo con ella? ¡Con qué fuerza se abre paso y llega incluso a mi lugar más remoto cercado también de sombras! Pero el latido que brota allí nadie lo oye. Nadie, como yo, sabe que existo y creceré y amaré como aman estos brazos que me sostienen porque no sé andar aún… Pero escucha, escucha: todos los árboles se mecen en la música. Y en mi interior, donde un secreto sol me hace adivinar el sol secreto de la oscuridad.