“Hoy me gusta la vida mucho menos pero siempre me gusta vivir”… César Vallejo Dame tu mano amor no dejes que me hunda en la tristeza Ya mi cuerpo aprendió el dolor de tu ausencia y a pesar de los golpes quiere seguir viviendo. No te alejes amor encuéntrame en el sueño defiende tu memoria mi memoria de ti que no quiero extraviar. Somos la voz y el eco el espejo y el rostro dame tu mano espera debo ajustar mi cuerpo hasta alcanzarte.
Deshoras
A veces pienso en ti en lo que pudo ser en tu ternura presa en las deshoras.
Desahogo fugaz
Soy una chispa en la tierra un desahogo fugaz del corazón que nos piensa.
Día de lluvia
Nunca más esta lluvia ni esa mancha de luz en el peñasco ni el borde de esa nube ni tu inmóvil sonrisa fugitiva. Nunca más este instante que ya me dice adiós desde tus ojos.
El muro de las sonrisas
Cuando el amor se aja se marchita se te vuelve amarillo no hay remedio sólo te queda la sonrisa. Cuando te sientes sola entre sus brazos y tu piel es frontera y no te brota el llanto sólo te queda la sonrisa. Cuando te sientes sola entre sus brazos y tu piel es frontera y no te brota el llanto sólo te queda la sonrisa. Cuando el canto se oxida y el paisaje y todo lo vivido es un espectro tu único refugio es la sonrisa: ese muro cerrado impenetrable sin ayeres sin hoy y sin mañanas donde todos los sueños se hacen trizas.
Epílogo
…existen los barrotes nos rodean también existe el catre y sus ángulos duros y el poema río que nos sostiene a todos y es tan sustantivo como el catre el poema que todos escribimos con lágrimas y uñas y carbón.
Eres recuerdo
No sé si con tu muerte has quedado a la zaga ¿eres recuerdo? o has dado un salto repentino que yo tendré que hollar hasta alcanzarte.
Ese beso de ayer…
Ese beso de ayer me abrió la puerta y todos los recuerdos que yo creí fantasmas se levantaron tercos a morderme.
Estás vivo en mi pecho…
Estás vivo en mi pecho y sólo yo te siento. Eres el alquimista que transforma en poesía nuestro llanto.
Extraño huésped
Es extraño este huésped este amor cuanto más me despoja más me colma.
Florecen los almendros…
Florecen los almendros en Mallorca y no estás para verlos. De mi balcón anoche los vi fosforecer. Te llamé por tu nombre, conjuré tu fantasma, te perfilé de pétalos caídos y una ráfaga de aire te rasgo.
Fronteras
Fui la nube y la lluvia y el mar y quiero ser la tarde y la muralla y tú.