Soy una chispa en la tierra un desahogo fugaz del corazón que nos piensa.
Día de lluvia
Nunca más esta lluvia ni esa mancha de luz en el peñasco ni el borde de esa nube ni tu inmóvil sonrisa fugitiva. Nunca más este instante que ya me dice adiós desde tus ojos.
El muro de las sonrisas
Cuando el amor se aja se marchita se te vuelve amarillo no hay remedio sólo te queda la sonrisa. Cuando te sientes sola entre sus brazos y tu piel es frontera y no te brota el llanto sólo te queda la sonrisa. Cuando te sientes sola entre sus brazos y tu piel es frontera y no te brota el llanto sólo te queda la sonrisa. Cuando el canto se oxida y el paisaje y todo lo vivido es un espectro tu único refugio es la sonrisa: ese muro cerrado impenetrable sin ayeres sin hoy y sin mañanas donde todos los sueños se hacen trizas.
Epílogo
…existen los barrotes nos rodean también existe el catre y sus ángulos duros y el poema río que nos sostiene a todos y es tan sustantivo como el catre el poema que todos escribimos con lágrimas y uñas y carbón.
Eres recuerdo
No sé si con tu muerte has quedado a la zaga ¿eres recuerdo? o has dado un salto repentino que yo tendré que hollar hasta alcanzarte.
Ese beso de ayer…
Ese beso de ayer me abrió la puerta y todos los recuerdos que yo creí fantasmas se levantaron tercos a morderme.
Estás vivo en mi pecho…
Estás vivo en mi pecho y sólo yo te siento. Eres el alquimista que transforma en poesía nuestro llanto.
Extraño huésped
Es extraño este huésped este amor cuanto más me despoja más me colma.
Florecen los almendros…
Florecen los almendros en Mallorca y no estás para verlos. De mi balcón anoche los vi fosforecer. Te llamé por tu nombre, conjuré tu fantasma, te perfilé de pétalos caídos y una ráfaga de aire te rasgo.
Fronteras
Fui la nube y la lluvia y el mar y quiero ser la tarde y la muralla y tú.
Hoy es noche de sombras de recuerdos-espada la soledad me tumba. Nadie que aguarde mi llegada con un beso y un ron y mil preguntas. La soledad retumba. Quiere estallar de rabia el corazón pero le brotan alas.
Digo amor y lacera mi cuerpo el desamparo.
Instantes
Sólo éste ahora es mío este momento el pasado escapó y no vislumbro el rostro del futuro.
La mariposa
Ya la ceiba no existe derrumbaron mi ceiba se hicieron añicos los espejos eché a secar mi Río y se escondió la luna. Estoy vacía de deseos mi espada en su estuche de satén. ¿Por qué ahora por qué busca seducirme la poesía? Entró por la ventana y se posó en mi mano la miré con nostalgia se entreabrieron mis labios y con un leve soplo la alejé.
No te pierdas, Teseo vuelve a mí. La playa está desierta tengo los pies sangrientos de correr en tu busca ¿será que me engañaste dejándome dormida en esta isla? Perdóname, Teseo ¿Recuerdas nuestro encuentro? amor eterno me juraste y yo te di el ovillo y volviste a la luz después de haber destruido al minotauro. ¿Te secuestró algún dios sintiéndose celoso? No me inspiran temor ni Poseidón ni Zeus es de fuego mi ira y se alzará desde estas aguas hasta el cielo. Vuelve, vuelve, Teseo no te pierdas en los laberintos de la muerte anda suelto el ovillo de mi amor atrápalo, Teseo vuelve a mí soy tu tierra tu luna tu destino. Clava en mí tus raíces.
Mi laberinto es circular…
Mi laberinto es circular voy cavando en el aire con los ojos clavados en la muerte que me bebe y me bebe en cada vuelta.
amor…
Muero de a poco, amor no es la muerte sorpresa que deseaba la que libera y lanza es la otra la lenta la que corta en pedazos da estocadas y de perfil se escurre.
No pienses en mañana…
No pienses en mañana ni me hagas promesas ni tú serás el mismo ni yo estaré presente. Vivamos juntos la cima de este amor sin engaños sin miedo transparentes.
No preciso conceptos…
No preciso conceptos. No más divagaciones ni teólogos discursos que anestesien mi herida. Tus palabras preciso, la imagen de tu rostro entre las sábanas, tu último estertor en mis oídos.
No puede conmigo la tristeza la arrastro hacia la vida y se evapora.
Nuestro amor
Es simple nuestro amor sin estallidos como una de esas casas con helechos y alguna que otra rana intempestiva.
Otoño
Has entrado al otoño me dijiste y me sentí temblar hoja encendida que se aferra a su tallo que se obstina que es párpado amarillo y luz de vela danza de vida y muerte claridad suspendida en el eterno instante del presente.
Pequeña muerte
Fue una pequeña muerte tu partida. Una muerte pequeña que me crece cuando imagino a veces que estás cerca y me obstino en dar vueltas por las calles y regreso a mi casa con la lluvia cayendo y me asalta tu voz en la noche sin horas.
Poema
¿Qué fue de ese poema que no pude atrapar el que pasó rengueando frente a mí con las alitas rotas?
Por las noches…
Por las noches en sueños más de un amigo muerto resucita al despertar me pregunto si ellos también me han soñado.
Qué lástima
Qué lástima que duermas y se interrumpa el diálogo y no sientas mi beso en tus ojos cerrados.
Qué lástima tu infancia así truncada, ese tiempo sin tiempo a medio abrir por el que ya empezaba a vislumbrarte.
Mañana todo habrá cambiado: otra vez hablándonos de lejos desde nuestras esquivas soledades.
Qué lástima los signos de mi amor, mis apretados círculos de miedo que no sé si entendiste.
Querencias
A Juan Gelman
Porque aprendí a quererme puedo sangrar con tus heridas.
Quiero entrar a la muerte…
Quiero entrar a la muerte con los ojos abiertos abiertos los oídos sin máscaras sin miedo sabiendo y no sabiendo enfrentarme serena a otras voces a otros aires a otros cauces olvidar mis recuerdos desprenderme nacer de nuevo intacta.
Quiero ser todo en el amor…
Quiero ser todo en el amor el amante la amada el vértigo la brisa el agua que refleja y esa nube blanca vaporosa indecisa que nos cubre un instante.
Realidad
En este aposento que soy yo mi realidad (la cotidiana … realidad (la cotidiana) es un jadeo apenas que se extingue.
A mi madre
Dicen que la muerte es solitaria que nos morimos solos aunque estemos rodeados de aquellos que nos aman pero tú me llamaste y yo no estuve: no te cerré los ojos no te besé la frente no te ayudé a pasar al otro lado estuve lejos lejos de ti que me alumbraste me nutriste educaste mis alas. No cumplí con el rito estuve lejos lejos y ese es el sollozo que me arrebata en olas en cúpulas en grutas y no puede salir y me persigue en sueños y me ahoga. Perdóname/libérame necesito aullar batir tambores un golpe en la cerviz un estallido para arrancar de cuajo este sollozo y no invocarte más en desolados versos.
Quisiera creer que te veré otra vez que nuestro amor florecerá de nuevo quizá seas un átomo de luz quizá apenas existan tus cenizas quizá vuelvas y yo seré cenizas un átomo de luz o estaré lejana. No volverá a repetirse nuestro amor.
Siempre hay un intruso
Una mirada a veces un gesto entorpecido una frase un olor el beso que al unirnos nos separa.
Solos de nuevo
Solos de nuevo solos sin palabras sin gestos sin adornos con un sabor a fruta en nuestros cuerpos.
Sobrevivo
Sobrevivo. Alegrovosamente so bre vi vo.
Soy espejo
Brilla el agua en mi piel y no la siento corre a chorros el agua por mi espalda no la siento me froto con la toalla me pellizco en un brazo no me siento comienzo a vestirme a tropezones de los rincones brotan relámpagos de gritos ojos desorbitados ratas que corren dientes aún no siento nada me extravío en las calles: niños con caras sucias pidiéndome limosna muchachas prostitutas que no tienen quince años todo es llaga en las calles tanques que se aproximan bayonetas alzadas cuerpos que caen llanto por fin siento mi brazo dejé de ser fantasma me duele luego existo vuelvo a mirar la escena: muchachos que corren desangrados mujeres con pánico en el rostro esta vez duele menos me pellizco de nuevo y ya no siento nada simplemente reflejo lo que pasa a mi lado los tanques no son tanques ni los gritos son gritos soy un espejo plano en que nada penetra mi superficie es dura es brillante es pulida me convertí en espejo y estoy descarnada apenas si conservo una memoria vaga del dolor.
Soy una gaviota solitaria con el ala tronchada abro un surco en la arena.
También me gusta el amor…
También me gusta el amor al que le cierran la puerta el que entra por la ventana volando sobre una cuerda.
Tiempo de amor
Sólo cuando me amas se me cae esta máscara pulida y mi sonrisa es mía y la luna la luna y estos mismos árboles de ahora este cielo esta luz presencias que se abren hasta el vértigo y acaban de nacer y son eternos y tus ojos también nacen con ellos tu mirada tus labios que al nombrarme me descubren. Sólo cuando te amo sé que no acabo en mí que es tránsito la vida y que la muerte es tránsito y el tiempo un carbúnculo encendido sin ayeres gastados sin futuro.
Tu muerte
Tu muerte te congela estás inmóvil mi vida en cambio fluye y me acerca veloz hacia el encuentro.
Ven conmigo Ven conmigo subamos al volcán para llegar al cráter hay que romper la niebla allí adentro en el cráter burbujea la historia: Atlacatl Alvarado Morazán y Martí y todo ese gran pueblo que hoy apuesta. Desciende por las nubes hacia el juego de verdes que cintila: los amantes la ceiba el cafetal mira los zopilotes esperando el festín. «Yo estuve mucho rato en el chorro del río.» explica la mujer «un niño de cinco años me pedía salir. Cuando llegó el ejército haciendo la barbarie nosotros tratamos de arrancar. Fue el catorce de mayo cuando empezamos a correr. Tres hijos me mataron en la huida al hombre mío se lo llevaron amarrado.» Por ellos llora la mujer llora en silencio con su hijo menor entre los brazos. «Cuando llegaron los soldados yo me hacía la muerta tenía miedo que mi cipote empezara a llorar y lo mataran.» Consuela en susurros a su niño lo arrulla con su llanto arranca hojas de un árbol y le dice: «mira hacia el sol por esta hoja» y el niño sonríe y ella se cubre el rostro de hojas para que él no llore para que vea el mundo a través de las hojas y no llore mientras pasan los guardias rastreando. Cayó herida entre dos peñas junto al río Sumpul allí quedó botada con el niño que quiere salir del agua y con el suyo. Las hormigas le suben por las piernas se tapa las piernas con más hojas y su niño sonríe y el otro callado la contempla ha visto a los guardias y no se atreve a hablar a preguntar. La mujer junto al río esperaba la muerte no la vieron los guardias y pasaron de largo los niños no lloraron fue la Virgen del Carmen se repite en silencio un zopilote arriba hace círculos lentos lo mira la mujer y lo miran los niños el zopilote baja y no los ve es la Virgen del Carmen repite la mujer el zopilote vuela frente a ellos con su carga de cohetes y los niños lo miran y sonríen da dos vueltas y empieza a subir me ha salvado la Virgen exclama la mujer y se cubre la herida con más hojas se ha vuelto transparente se confunde su cuerpo con la tierra y las hojas es la tierra es el agua es el planeta la madre tierra húmeda rezumando ternura la madre tierra herida mira esa grieta honda que se le abre la herida está sangrando lanza lava el volcán una lava rabiosa amasada con sangre se ha convertido en lava nuestra historia en pueblo incandescente que se confunde con la tierra en guerrilleros invisibles que bajan en cascadas transparentes los guardias no los ven ni los ven los pilotos que calculan los muertos ni el estratega yanqui que confía en sus zopilotes artillados ni los cinco cadáveres de lentes ahumados que gobiernan. Son ciegos a la lava al pueblo incandescente a los guerrilleros disfrazados de ancianos centinelas y de niños correo de responsables de tugurios de seguridad de curas conductores de cuadros clandestinos de pordioseros sucios sentados en las gradas de la iglesia que vigilan la guardia. La mujer de Sumpul está allí con sus niños uno duerme en sus brazos y el otro camina. Cuénteme lo que vio le dice el periodista. «Yo estuve mucho rato en el chorro del río.»
Vuelo interrumpido
Soñé que era un ala desperté con el tirón de mis raíces.
Yo sin ti
Yo sin ti pero contigo llevando a cuestas tu muerte. Mi soledad y la tuya que ya han cerrado su escape.