En este aposento que soy yo mi realidad (la cotidiana … realidad (la cotidiana) es un jadeo apenas que se extingue.
A mi madre
Dicen que la muerte es solitaria que nos morimos solos aunque estemos rodeados de aquellos que nos aman pero tú me llamaste y yo no estuve: no te cerré los ojos no te besé la frente no te ayudé a pasar al otro lado estuve lejos lejos de ti que me alumbraste me nutriste educaste mis alas. No cumplí con el rito estuve lejos lejos y ese es el sollozo que me arrebata en olas en cúpulas en grutas y no puede salir y me persigue en sueños y me ahoga. Perdóname/libérame necesito aullar batir tambores un golpe en la cerviz un estallido para arrancar de cuajo este sollozo y no invocarte más en desolados versos.
Quisiera creer que te veré otra vez que nuestro amor florecerá de nuevo quizá seas un átomo de luz quizá apenas existan tus cenizas quizá vuelvas y yo seré cenizas un átomo de luz o estaré lejana. No volverá a repetirse nuestro amor.