Estrella… más que vista, presentida. -¿Dardo de luz o brasa que levanto?- Alta en el cielo y en razón de llanto tras la retina por milagro hundida.
En el sueño y la sangre derretida. Doliendo allí, perdida con espanto. Casi tocada en la raíz del canto y eternamente libre y perseguida.
Reflejo. Sin embargo, propia lumbre. Clavo del hueso, signo de la cumbre, ojo de soledad y lejanía.
Sitiada siempre, pero esquiva al tacto. Doble. Juntando al fin su don exacto en este humilde afán de la poesía. * * *