Maduro fuego por azar cautivo en el estrecho cauce de mis venas. Brazo de afán helado entre cadenas, rostro de ayer presente en sueño vivo.
Paloma del zarzal y del olivo que a perseguir tu vuelo me condenas. Fuente, sobre la sed de las arenas, negándose a mi tallo sensitivo.
Como lleva la noche al sol distante y el párpado cerrado los colores, así te llevo en pulso palpitante.
Viuda de tu presencia en lo visible, están en mí tus dádivas mejores y alzo en forma cabal sangre imposible. * * *