Fui por el aire, tras la luz caída, pisando signos y colores planos y llevaba, desnuda, entre las manos, la flor de ayer, alzando nueva vida.
Una paloma leve y abstraída buscó la espiga de celestes granos y en caminos profundos y lejanos quedó mi propia forma detenida.
Derribadas murallas, botadura de un nuevo corazón a la dulzura y el miedo y el amor cruzando espadas .
A la deriva un ¡ay!… de no sé dónde, y la muerte, impasible, que se esconde en reflejo de caras olvidadas.