Tiempo mezquino

Tiempo mezquino

Hoy con el viento del Norte me ha venido aquella historia. Mal andaban por entonces mis pies y peor mi boca en aquella ciudad de hosco censo, de miseria y de honra. Entre la vieja costumbre de rapiña y de lisonja, de pobre encuesta y de saldo barato, iba ya muy coja mi juventud. ¿Por qué lo hice? Me avergüenzo de mi boca no por aquellas palabras sino por aquella boca que besó. ¿Qué tiempo hace de ello? ¿Quién me lo reprocha? Un sabor a almendra amarga queda, un sabor a carcoma; sabor a traición, a cuerpo vendido, a caricia pocha.

Ojalá el tiempo tan sólo fuera lo que se ama. Se odia y es tiempo también. Y es canto. Te odié entonces y hoy me importa recordarte, verte enfrente sin que nadie nos socorra y amarte otra vez, y odiarte de nuevo. Te beso ahora y te traiciono ahora sobre tu cuerpo. ¿Quién no negocia con lo poco que posee? Si ayer fue venta, hoy es compra; mañana, arrepentimiento. No es la sola hora la aurora.