Tú siempre tan bailón, corazón mío...

Tú siempre tan bailón, corazón mío…

Tú siempre tan bailón, corazón mío, ¡métete en fiesta; pronto, antes de que te quedes sin pareja! ¡Hoy no hay escuela! ¡al río, a lavarse primero, que hay que estar limpios cuando llegue la hora!

Ya están ahí, ya vienen por el raíl con sol de la esperanza Veo que no queréis bailar conmigo y hacéis muy bien. Si hasta ahora no hice más que pisaros, si hasta ahora no moví al aire vuestro hombres de todo el mundo. Ya se ponen a dar fe de su empleo de alegría.

¿Quién no esperó la fiesta? ¿Quién los días del año no los pasó guardando bien la ropa para el día de hoy? Y ya ha llegado. Cuánto manteo, cuánta media blanca, cuánto refajo de lanilla, cuánto corto calzón. ¡Bien a lo vivo, como esa moza se pone su pañuelo, poned el alma así, bien a lo vivo!

Echo de menos ahora aquellos tiempos en los que a sus fiestas se unía el hombre como el suero al queso.