Reina Victoria mi padre y todo su tabaco te amaban Yo te amo también bajo todas tus formas delgada feucha virgen con la que se acostaría cualquiera blanca figura flotando entre barbas alemanas mezquina gobernanta de los enormes mapas rosa solitaria plañidera de un príncipe Reina Victoria Yo soy frío y lluvioso Estoy sucio como el tejado de cristal de una estación de ferrocarril Me siento como un modelo vacío de hierro forjado Quiero que todo esté ornamentado porque mi amor se ha ido con otros muchachos Reina Victoria tienes algún castigo bajo el encaje blanco serás seca con ella y la harás leer pequeñas biblias la azotarás con un corsé mecánico Yo la deseo pura como el poder quiero que su piel esté ligeramente rancia de enaguas ¿querrías lavar los fáciles bidets de su cerebro? Reina Victoria No me siento demasiado alimentado por el amor moderno Querrías entrar en mi vida con tu dolor y tus negros carruajes y tu perfecta memoria Reina Victoria El siglo veinte nos pertenece a ti y a mí Seamos dos severos gigantes (no menos solitarios por nuestra mutua compañía) que decoloran tubos de ensayos en los salones de la ciencia que aparecen inesperadamente e indeseados en cada Feria Mundial cargados de proverbios y correcciones confundiendo a los turistas anonadados por las estrellas con nuestro incomparable sentido de pérdida * * * * *