De "Ya nada es rito" 1988

De “Ya nada es rito” 1988

1. Amaneciendo en soledad

Sí que es ser de día vestirme cuando no tengo un sosiego enfrente ni nada en el costado, chupada de lástima voy vertiendo el traje en mis brazos y lo encajo como un sueño deseando un desnudo más constante. Más siempre. 1988


2. Cuando aún palpita el pecho

Esto que me parece flojedad es una oruga que comprime como un rulo mi amor por la distribución, que fuese inactiva yo, me deja de parecer artístico. En pleonasmos me repito siendo insólito el esquive.

1988 * * *

3. Dejando de amar

Ya no le digo te quiero a nadie, he perdido el sur del vestido y las costuras se abren, parezco una tela inflexionada, una rota lana. Me río de tanta lluvia, a veces el aliento es iracundo y lunático, la frescura y el atrevimiento se han hecho detritus, pondero por eso todo amor deshilachado, me aceito de madrugadas pasivas y al mirar por la ventana se va aquel dramatismo de antaño, aquella ira romántica que ponía un precio a la aventura.


4. El error no subyace en la intención sino en el hecho

Dánzame. Es un día de curvas que se prolongan al fragmentarse mi beso de saliva lluviosa el trajín más artesano de la boca. 1988


5. Extraña tristeza

Silenciosa, más que el polvo de la botica, enmadejando hacia atrás con insolencia varias disipaciones, busca el hito de su putaísmo maltrecho y no goza con el pensamiento sino que al quedarse puntuando las gracias que le dieron, se le ocurre mirar la gamuza, y la mira, y la vuelve a mirar. 1988


6. La valía de un olvido

Ese vicio solitario la va a perder va a partir los entremeses equivocadamente para que en la boca naden solos, y entretendrá su cutis con varias cremas mientras pasa el tiempo, y caerá en la cuenta de su gran error mordiéndose al buscar la tarjeta del autobús que se le olvidó en la mesita de noche aquélla, maldita sea.

1988 * * *

7. Un conato de tristeza

Hora de ti bajando la escalera. No puede ser que un labio sienta tanto desdén cuando mira lo prieto que está sin quererlo. Me abruma el rápido desliz con el que bajo sintiendo la subida. 1988


8. Vasta sed

Me ansía cuando se le seca la boca bebiendo tragos, en los genitales le irrumpo de mentira y se trajea con la tarde que nunca vine. Meditando en montañas de aguardiente elige cómo olvidarme.

1988