Hemos conocido vicisitudes de doble filo aguas donde bañarse era imposible tiempos de amor con un fondo blanco y una ternura por mirarlo todo que nos daba respuestas equivocadas por eso me dirijo a ti. La mujer que hoy piensa y siente a la vez parece perturbada por la situación y resbala entre recuerdos donde el amor era la invención sublime de ser dos. Pero no todo pasa. Me hinco en mi cama y soy una con la conciencia escindida, con la virtud de quererme marear involucrada en sensaciones que no transpiran porque te necesitaría para sudar, y como estoy sola lo canto porque siempre hubo un tiempo y habrá más tiempos ya sin dolor sin esperar que un faro de coche alumbre la esquina donde fijo la mirada. Me siento agotada, como si la sensación de ser yo misma me golpease en un centro conocido pero ignorado.