Eran verdes como un mar, con reflejos de alto cielo. -¡Qué bien sabían mirar!- unos ojos que recuerdo.
En la penumbra lucían con una luz de misterio, como dos claros abismos abiertos a mil deseos.
Muchas horas tuve cerca los ojos verdes aquellos, que implorantes me miraban ¡y yo hacia por no verlos!
Y hoy que mirarlos quisiera, están tan lejos…, ¡tan lejos!