Del ser que alienta y del color que brilla me separa tu cálida presencia, clausurando el sentido en la vehemencia. de una noche sin fondo y sin orilla.
En ella mi tortuosa pesadilla te confiere su trágica opulencia, y tórnase inmortal como una esencia, siendo que eres trivial como una arcilla.
Te he engendrado en mi lumbre y mi universo, en tu forma plural he proyectado la queja vaga y el afán disperso.
Dudando está el espíritu sitiado si eres mi sangre disculpada en verso o mi dolor en carne figurado.
San Luis Potosí, 7 de julio, 1943