Tonadilla de viajero: del corazón a la boca, y de la boca, al sendero.
Siembra los rumbos del viento y quién sabe si vayas a hacer granero en la garganta de un ave.
Por los valles y los montes anda a probar tu fortuna: los cabellos de los pinos huelen a viento y a luna.
El río tiene su flauta y la fuente sus espejos: quédate y canta con ellos, nosotros vamos más lejos.
Tu padre no quiere oírte después de haberte engendrado: no eres más que una canción que el viento se habrá llevado.
Viajeros somos, viajeros que andamos nuestro camino: luna y monte, monte y luna, manta y silbo, pan y vino.
Y como es recio el camino, llevamos por equipaje: en el pecho, el corazón, y en la boca una canción para el viaje.
13 de junio, 1940