Mi cumbre solitaria y opulenta

Mi cumbre solitaria y opulenta

Mi cumbre solitaria y opulenta declinó hacia tu valle tenebroso, que oro de espiga ni frescor de pozo ni pajarera gárrula sustenta.

En tu luz gravitante y macilenta, quebrado el equilibrio del reposo, vago sobre tu espíritu medroso como un jirón de bruma cenicienta.

Libre soy de tornar a mis alcores do Eros impúber la zampoña toca ceñido de corderos y pastores;

mas a exilio perpetuo me provoca la chispa de tus ojos turbadores, la roja encrespadura de tu boca.