Hoja a hoja la tierna primavera el verdor de los campos restituye y, desatado de los hielos, huye el arroyo burlando la pradera.
Despierto ayer a la canción primera, el salvaje gorrión el ala intuye y por la luz que se derrama y fluye sube y baja la escala pajarera.
Ya la amapola su fulgor deshoja y el dientecillo su dorada pluma; todo a la fiesta del color se arroja;
sólo en el claro azul, que nada bruma, flota una nube desgarrada y floja cual recinto brevísimo de espuma.
9 de septiembre, 1944